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lunes, 22 de septiembre de 2014

DIFERIR Y DISENTIR



Para comenzar, atrevámonos a hacer una aproximación a la definición de los conceptos, así:

Diferir: Diferenciar. Hallar diferencia de algo con respecto a algo.
Disentir: ser distinto, pero ya no con respecto a las cualidades de los objetos en sí, sino con  respecto a  mis apreciaciones (intelectuales y  emocionales) de los objetos. 

Lo objetivo y lo subjetivo puestos en la escena social y política del hombre.  Podemos estar apreciando las mismas cosas, los mismos hechos y ser  afectados por ellos de una  manera distinta. Es acá en donde aparece la visión personal de los sucesos, vista desde la propia experiencia, sensación o pensamiento.
He ahí la gran diferencia: para algunos, las situaciones pueden resultar ser muy importantes. Para otros, indiferentes. Recordemos que estamos hablando de los mismos hechos en un momento cualquiera.
Ejemplo: esta conversación que iniciamos acerca de la diferencia y el disenso. Para algunos estudiantes, ¡qué tontería! Pero, para otros, de suma apreciación. Es como en la naturaleza, tan variada, distinta ella, pero también tan distinta las apreciaciones de los hombres con respecto a la misma. Por esa razón, es que algunos hombres la encuentran como una oportunidad de realizar sus objetivos y otros, en cambio, como una incomodidad.

Somos distintos y variados, contribuyendo el medio (ambiente) para ello. Pero iguales y únicos como género, compartiendo con los demás seres, un mismo espacio y oportunidad de vida: unidad y diversidad en la simultaneidad

Hoy, al encontrarnos reflexionando de algo tan aparentemente obvio, nos damos cuenta que hemos venido siendo objeto de una serie indiscriminada de ideas diferenciadoras acerca de lo que nos interesa: nuestra vida en sociedad. Y es así, que  hoy nuestras calles se encuentran como vigiladas y defendidas por unos grupos de una u otra ideología, impidiendo el paso de las ideas liberalizadoras de la miseria y segregación, incitadas por los dominantes de turno a quienes sólo le interesan la división y el odio indiscriminado, sin razón, porque el odio y la segregación no tienen explicación lógica de racionalidad humana, mucho más cuando se trata de seres, que cuando pequeños, jugábamos al “turro”,  a la “Chucha”, a los “caramelos, a las “bolas”, o a cualquier juego de cualquier denominación actual o futura, que nos identificaba y nos igualaba en el goce cotidiano infantil y adolescente, hoy separado por “combos” o “ partidos” o “iglesias”, enemistando nuestro lazos comunes de antaño y de siempre, en el simple juego de “divide y dominarás”.

¿Quién(es) quiere(n) que nos sintamos diferentes? ¿Quién(es) quiere(n) que pensemos distinto en la forma de asumir y resolver nuestros problemas comunes?
¿A quién(es) le(s) interesa nuestra propio enfrentamiento, aunque vivamos en la misma vecindad?
Cuando hablemos de diferencia y disentimiento, tendremos que hablar de los múltiples caminos para solucionar los mismos problemas y con una misma capacidad puesta a prueba para elaborar el consenso, el acuerdo;  que no puedan dividirnos, que no puedan exigirnos  caminos contrarios y enfrentados, sino caminos continuos y múltiples de diversas formas de contribuir a una sociedad más justa y equilibrada.
Que la diferencia no sea la diferencia de nosotros mismos, sino la diferencia para alcanzar nuestros propios objetivos, todos por una sociedad justa en donde todos somos personas optantes de felicidad.
El disenso, el pensar distinto, no es para igualarnos en la idiotez y atontamiento, sino en el enriquecimiento humano de todo orden como producto de la diversidad, variedad y variabilidad de la naturaleza, a la cual también pertenecemos, y a la cual debemos respeto y responsabilidad nuestra.
Que todos somos sujetos de  derechos iguales e inalienables”, por nuestra propia condición de hombres, “sin distinción alguna de raza, color, sexo, idioma, religión, opinión política o de cualquier otra índole, origen nacional o social, posición económica, nacimiento o cualquier otra condición.” (Declaración de los Derechos Humanos)
O, como reza en su Artículo 1 de la misma  Declaración de los Derechos Humanos por la ONU, en 1948: “Todos los seres humanos nacen libres e iguales en dignidad y derechos y, dotados como están de razón y conciencia, deben comportarse fraternalmente los unos con los otros.”
Es por esto pues, que al hablar de diferencia y disenso, estamos hablando de la posibilidad de un mundo abierto a todos los hombres, aunque de un proceder y origen distinto, de un pensar y actuar diferente, encaminados  a la construcción de un mundo viable en donde  todas las personas tengan la opción de realizarse  dignamente, propugnando por un desarrollo que le permita vivir en la plenitud de su condición humana, evitando el enfrentamiento fratricida  bajo cualquier pretexto de cualquier índole, con particulares intereses individuales o grupales.
Diferir y disentir Sí, pero en la búsqueda y encuentro de nuestra propia identidad y realización de metas y aspiraciones sociales, en pos de nuestra sociedad ejemplo  de Desarrollo Humano, como Meta y Norte, y no de una  sociedad dividida bajo otros supuestos equívocos, a los cuales algunos hombres le apuestan locamente.
Es en la unión de nuestras manos, corazones y  mentes en donde encontraremos la respuesta  adecuada y necesaria de una verdadera vida puesta al servicio del otro: de mi hermano, de mi amigo, vecino, conocido o no, pero, humano. Es desde la comprensión de los actos humanos, que iremos construyendo una Colombia más acorde a nuestros propósitos y a los  anhelos de nuestros hijos, a quienes y por ellos, les brindamos nuestro sacrificio y trabajo, queriendo que ellos nos ayuden también en el mantenimiento de la armonía social.
Sea pues una bienvenida de júbilo y amor y entusiasmo, por la nueva mirada a todo lo que a nuestro alrededor nos acompaña: mirada  de mano tendida y puño firme en la confianza de un futuro mejor.
Que seamos amigos. Que seamos hermanos. Que seamos compañeros y que siempre nos respetemos el uno con el otro, sin dejarnos engañar por las palabras que nos separan de los momentos más felices de nuestra vida, siendo el barrio, nuestro barrio, aquel lugar casi sagrado, ¡Y por qué no, sagrado!, en donde todos construimos país y sociedad, siendo la escuela, nuestra escuela,  ese lugar privilegiado donde nos miramos, escuchamos, tocamos y experimentamos el gran goce del aprender a… ser humanos.
ACTIVIDAD: Elaborar un escrito corto, pero diciente, acerca del tema tratado: la diferencia y el disenso, desde lo ético y lo político.
NOTA: plazo máximo de entrega, septiembre 29


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